El nuevo comprador B2B y su itinerario de compra

Hasta hace solo unos años cuando un comprador profesional quería saber si un producto le podía interesar, o bien llamaba a algún contacto del sector que ya lo hubiera comprado, o, en la mayoría de las ocasiones, se ponía en contacto con la empresa que lo vendía. Internet ha puesto esta dinámica patas arriba, ha acabado con esa barrera de acceso a la información que operaba antes en favor del vendedor, y ha afectado profundamente la operativa del nuevo comprador B2B y su itinerario de compra.

"El 67 % del itinerario de compra en entornos profesionales se hace ahora de manera digital"

Consultora SiriusDecisions

El nuevo comprador B2B o comprador 2.0

El uso generalizado de Internet tanto en nuestra vida personal como profesional ha hecho que la forma en que compramos haya cambiado para siempre. 

En general, el vendedor no tiene acceso al comprador en fase inicial de su proceso de compra, y por tanto no podrá influir en la forma en que este identifica un problema u oportunidad. Esto hace que el vendedor, si no quiere quedarse en fuera de juego, tenga que rediseñar su proceso de venta para adaptarse a este nuevo comprador B2B, y a su itinerario de compra.

¿Qué significa esto para el vendedor, y para la empresa que representa?

Los principales cambios son los siguientes:

¿Qué es el itinerario de compra del nuevo comprador B2B, y por qué importa?

El itinerario de compra (buyer’s journey en inglés) es un marco de referencia para entender el camino que recorre un comprador desde que empieza a ser consciente de la necesidad de resolver un problema, o aprovechar una oportunidad, pasando por la decisión de apostar por un tipo de solución a su problema, y posteriormente por un determinado proveedor entre los que ofrecen ese tipo de solución que ha decidido que necesita.

Aquí te dejamos un esquema muy visual de cómo se mueve el comprador en este recorrido, y de las herramientas al alcance del vendedor para influenciar cada una de las fases:

Fuente: Content Marketing Institute, elaboración Misión Exporta

Hay 4 aspectos claves en relación a cómo debemos planificar nuestro proceso de venta para llevar el paso de manera acorde al itinerario de compra de nuestro cliente:

  1. Adaptación al nuevo comprador B2B

Debemos ajustar nuestro proceso de venta al itinerario de compra de las distintas influencias compradoras y al proceso de toma de decisiones del cliente. 

  1. Cartografía de las interacciones 

Tendremos que determinar, dentro del itinerario de compra, los distintos impactos (tanto digitales como cara a cara) necesarios para completar el proceso de compra.

Es revelador que, según SiriusDecisions, incluso en un proceso de venta relativamente poco complejo se dan una media de 12 interacciones, y que, de ellas, la mitad se hacen cara a cara con la presencia de un vendedor. Esto variará seguramente en función de tu industria, grado de desarrollo de tu marca, complejidad de tu producto o solución, potencia de tus recomendaciones, etc, pero ves la idea. En cualquier caso, parece que la proporción se mantiene, y la mitad de las interacciones serán cara a cara. 

  1. Estrategia de contenidos 

Hay que planificar una distribución de contenidos con capacidad de influenciar cada etapa del proceso de compra, y seleccionar los canales para que esta estrategia tenga el mayor impacto. Cada fase requerirá por tanto de contendidos adaptados a la situación del cliente, que tendrán que ser presentados de modo que respondan a las preguntas que se hace en cada momento.

  1. Mapa de participación 

Tenemos que identificar los niveles de participación y autoridad de las diferentes influencias compradoras para establecer cuándo y cómo distribuir contenidos a cada uno de los participantes en la decisión de compra. 

Como ves esto de vender empieza a necesitar cada vez más de competencias digitales, y, sobre todo, de un plan.

El nuevo comprador B2B, e implicaciones para la función de ventas

Y a ti, ¿cómo te está afectando esta nueva situación?

La exportación después de los tiempos del COVID

En estos momentos en que estamos empezando a perder el miedo a la pandemia, muchas empresas siguen debatiendo sobre cómo afrontar la exportación después de los tiempos del COVID, ya que, después de todo, la utilización de las videollamadas ha hecho que la comunicación sea cada vez más fácil. ¿No es cierto?

Los gerentes de exportación avezados saben que casi nada ocurre hasta que sus clientes sienten que este profesional entiende sus negocios, está comprometido con sus proyectos, y tiene además la capacidad de generar internamente compromiso con su empresa.

En realidad, las pymes exportadoras nos enfrentamos a un reto enorme en nuestra actividad de prospección de nuevos clientes, y las videollamadas no son siempre la mejor solución. En cualquier caso, y mientras la actividad acaba normalizarse del todo, ¿qué podemos hacer para generar nuevo negocio internacional? Sin ánimo de ser exhaustivo, aquí os dejamos algunas ideas:

1. Atención cercana a tus clientes actuales

Es fundamental mantener un contacto regular y una conversación transparente con tus actuales clientes para saber en qué medida puedes ayudar. Igual que nosotros miramos hacia arriba (proveedores, especialmente la banca, y la administración) para flexibilizar nuestros compromisos, y buscar soluciones que puedan ayudar a paliar nuestras dificultades, así nuestros clientes harán en relación a los que son sus proveedores.  Este no es momento de llamar solo para solicitar un pedido, es hora de escuchar y, en la medida de nuestras posibilidades, ofrecer ayuda. Esto es especialmente relevante ahora que los precios de la energía y las materias primas están disparados. 

¿y para nuevos clientes cómo hacemos?

2. Digitalización de contenidos en torno a la propuesta de valor de la empresa

 Ante las dificultades y restricciones de viajar para ver cara a cara a clientes y potenciales, a corto plazo es vital impulsar el uso de medios digitales dentro de las actividades de marketing de marca. En este sentido convendría estar en aquellos medios en los que estén nuestros clientes, y destacar en la comunicación de marca aspectos menos clínicos y estereotipados, como las personas, los procesos, y la evidencia física de valor.

La idea es potenciar la marca a base de contenido propio pensado y desarrollado para atraer y generar conversaciones con el tipo de cliente que te has marcado como objetivo. Recomendamos huir de contenido genérico “inspirado” en alguna empresa global conocida. Sé concreto, específico, y presenta una propuesta de valor real que puedas defender. Estas son algunas herramientas básicas que te serán de ayuda:

3. Reexamina tus mercados objetivo con la nueva información disponible

El declive del COVID nos ha traído un incremento de precios energéticos, y materias primas, con la consiguiente subida de precios en los suministros y los fletes. Así pues, parece lógico revisar tu selección de mercados objetivo, y ver qué oportunidades y amenazas se pueden dar en este nuevo escenario de acortamiento de las cadenas de suministro. 

Es posible que esta nueva situación haya puesto patas arriba tu selección inicial, y por tanto el foco de atención para este semestre, y para el 2023, tenga que cambiar, o centrarse en un número de países más reducido. Estudia bien qué criterios tendrían que modificarse, o cuáles deberían de ponderar de manera diferente.

4. Apoyo a los agentes comerciales locales, existentes o nuevos

En casi todos los territorios los agentes han podido pisar el terreno mucho antes de que tú puedas viajar a estos países. La presencia local, junto con la reputación de estos agentes, te permitirá prospectar con una inversión más reducida. Como sabes, atender a agentes lleva tiempo y requiere un alto grado de preparación en relación a tarifas, catálogos, operativa comercial, etc. La digitalización de la que hablaba más arriba ayudará también a generar interés, mantener la motivación de tus agentes, y servirá como herramienta de prospección y venta.

5. No te olvides del teléfono

Es muy probable que en algunos países el listado completo de importadores, distribuidores y empresas que cumplen tu perfil de cliente ideal no sea muy extenso, y localizarlos en Internet no sea tan difícil, así que el teléfono sigue siendo una herramienta de comunicación fundamental. En África y Oriente Medio, por ejemplo, el uso del WhatsApp está muy extendido y podrás comunicar por este medio con facilidad.

6. Consultoría en origen o destino a través de ICEX, Cámaras de Comercio, u otros

Si tienes claros los países objetivo, y no te resulta fácil acceder a información en línea, los servicios del ICEX y las Cámaras de Comercio te pueden ayudar en la búsqueda de importadores y/o distribuidores con un coste muy reducido.

Por supuesto, estas acciones individuales funcionan mejor cuanto más integradas estén dentro del plan de exportación, de modo que haya un hilo conductor y un propósito claro, y todo el equipo sepa dónde está, qué hacer y con qué objetivo. Además, comunicado de manera abierta servirá de renovado propósito y motivación a tu equipo de exportación.

Y a tí, ¿qué otras ideas o herramientas se te ocurren para exportar en tiempos post COVID-19? No dudes en compartir.

¿Qué funciones tiene un Export Manager?

Muchas empresas se están lanzando a la internacionalización, y para ello deciden contratar un export manager o gerente de internacional para que desarrolle la exportación. Pero, ¿Qué perfil ha de tener un buen comercial internacional? ¿Qué funciones tiene un Export Manager? y, ¿Cómo ha insertarse en la organización para que tenga mayores probabilidades de éxito?

Como la casuística es enorme, y depende principalmente del nivel de desarrollo del proyecto de exportación en cuestión, vamos a dejarte un esquema sencillo para ayudarte a acertar en la selección de tu próximo responsable de exportación. 

Las principales funciones que realiza el Export Manager son las siguientes: 

Y para ello las actividades principales del Export Manager son las siguientes: 

¿Qué perfil ha de tener un Export Manager?

Para realizar estas funciones con éxito, el gerente de exportación tiene que tener un doble perfil estratégico y operativo, tener una visión orgánica de la empresa, un alto grado de interlocución comercial, y una cultura global.

Este profesional trabaja de manera trasversal con los responsables de los departamentos de producción, financiero, calidad, administración, personal, marketing, etc para entender correctamente sus fortalezas y restricciones, y ajustar convenientemente su plan de ventas. 

Además, debería de tener una personalidad curiosa, creativa, empática, ser capaz de influenciar, trabajar con honestidad personal y profesional, y tener un carácter marcadamente emprendedor.

¿Te habías imaginado a este profesional de manera distinta? No dudes en compartir tu experiencia.

5 Razones del fracaso en exportación y cómo evitarlas

Según datos recientes de la AEAT, en el cuatrienio que va de 2018 a 2021, y a pesar del COVID, ha continuado el boom de Pymes que se han lanzado a la exportación. Aun así, solamente el 26,4% de las empresas exportadoras lo hacen hoy regularmente, y los exportadores regulares representan el 92% del total de exportaciones. 

Aunque puede haber muchas causas por las que estos proyectos no dan los resultados esperados, desde nuestra experiencia, las razones más frecuentes del fracaso en exportación son las siguientes:

1. La exportación no forma parte de la estrategia de largo plazo.

Si la exportación no se considera un aspecto estratégico, es muy probable que se limite el compromiso de la gerencia con el proyecto. Esto llevará a tratar la exportación como una acción de marketing, y no como parte esencial de la visión estratégica de la empresa. En consecuencia, no se habilita un presupuesto adecuado, y/o no se da la necesaria continuidad al proyecto. Todo esto se traduce en intentos intermitentes y poco estructurados que generan más frustración que resultados. 

Otras veces, cuando el promotor de la internacionalización es una dirección comercial acreditada, la gerencia puede validar inicialmente el proyecto, pero ponerlo “en observación a la espera de resultados”, o limitarlo, al no entender las herramientas necesarias ni las condiciones para una ejecución exitosa del plan. 

La solución pasa porque la exportación se encuadre dentro de la estrategia a largo plazo de la empresa, se la dote de un presupuesto adecuado a los objetivos esperados, y se asigne a un gestor o responsable de exportación con perfil mixto (estratega y vendedor) con amplia experiencia en desarrollo de mercados internacionales. 

2. Falta de cultura internacional para entender la toma de decisiones de los clientes de exportación. 

La falta de cultura internacional para entender las motivaciones de compra y el proceso de toma de decisiones de los clientes es una de las principales razones del fracaso en exportación. Esto llevará a pensar que lo que funciona en España funcionará fuera de nuestras fronteras, y esto, desgraciadamente, no es siempre así. 

La solución pasa porque la persona que lidere el proyecto de exportación domine el idioma (y la cultura) de los clientes en los mercados objetivo, tenga experiencia en ventas internacionales, entienda los procesos de toma de decisiones, y trabaje con proactividad a nivel interno para promover soluciones que encajen con las necesidades de los clientes export. Además, estas necesidades han de ser comunicadas adecuadamente a toda la organización, de modo que se entiendan y asimilen correctamente. 

3. La empresa no está dispuesta, o no consigue hacer los cambios necesarios para atraer clientes.

Si bien no podemos modificar cada aspecto de nuestra oferta para cada uno de los clientes, ya que esto dispararía los costes unitarios, hemos de proponer una oferta adecuada a las exigencias del cliente, tanto en relación a las especificaciones del producto, como a los procedimientos internos. 

A nivel interno puede haber resistencias a cambiar la forma de trabajo de la empresa, y para vencerlas se requerirá que personas en puestos de responsabilidad entiendan la necesidad del cambio, y lo promuevan en sus áreas funcionales, o bien que se facilite desde la gerencia. 

La solución comienza con un correcto análisis de la situación de la empresa, de modo que se haga una búsqueda de mercados objetivos cuyas necesidades estén a su alcance técnico y operativo. Debemos analizar a qué países, sectores, tipología de clientes, y estilos de compra podemos tener acceso con cambios menores en nuestro producto o nivel de servicio, distribución, condiciones de entrega, etc. 

Es importante que el responsable de exportación hable de tú a tú a las distintas direcciones operativas. Para ello ha de conocer las implicaciones de implementar los cambios y ser sensible a su posible impacto en la cuenta de resultados de la empresa. En ocasiones se pueden proponer cambios (o mejoras) que, al ser implementadas de forma general para todos los clientes de la empresa, mejoren sustancialmente la calidad percibida del producto sin suponer incrementos de costes significativos.

4. Un equipo directivo con una visión comercial etnocéntrica, y sin experiencia internacional.

Este equipo directivo no ve la necesidad de desarrollar aspectos operativos propios para la exportación, y se limita a reproducir el modelo del mercado interior. Esta dirección será reacia a promover y facilitar el uso de las herramientas que necesita el equipo de exportación, y dificultará por tanto la articulación de un discurso y operativa comercial adecuados a las necesidades y expectativas de los clientes. 

La solución no tiene atajo fácil. Se necesita la contribución de un profesional de ventas con habilidades y experiencia internacional en la gestión de proyectos export. La fórmula más eficaz para abordar esta cuestión a nivel organizativo es hacer depender al responsable de internacional de la gerencia, en lugar de la dirección comercial, y hacer que esta persona forme parte además del comité de dirección de la empresa. 

5. El mercado interior crece, o se recupera, y la gerencia pierde el interés por la exportación.

En este escenario la gerencia desplaza recursos hacia los clientes nacionales que conoce y domina, y pierde interés por los clientes de exportación, menos relacionales, y a menudo más exigentes en la interpretación de los compromisos comerciales. En este escenario el proyecto pierde inercia inicialmente, y posteriormente languidece.  

Hay que tener en cuenta que para tener éxito en exportación se hace imprescindible el compromiso constante y a largo plazo de la gerencia con el proyecto. Sin este compromiso los resultados serán erráticos y decepcionantes. 

Y tú, ¿te has encontrado otras causas por las que la exportación no funciona?